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Cualquier momento es bueno para cerrar un contrato con un cliente: en una comida, al finalizar un evento o en una presentación… incluso jugando al fútbol, según reconoce la Audiencia Nacional.

¿Qué contrato, acuerdo o negociación no se ha zanjado en una comida o cena de trabajo? Quizá por eso, porque el derecho forma parte de la vida, éste debe adecuarse a los usos y costumbres del lugar en el que se aplica, y ello implica, en ocasiones, fallos judiciales sorprendentes. La Audiencia Nacional ha determinado que cuando los trabajadores asisten a eventos y convocatorias deportivas organizadas por la empresa con finalidad comercial fuera de la jornada laboral (en este caso, una liga de fútbol), ese tiempo debe considerarse como tiempo de trabajo.

Para ello, se basa en la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que considera tiempo de trabajo todo el período durante el cual un empleado permanece en el trabajo, a disposición del empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones, según la legislación o práctica nacional.

Asimismo, subraya que, al contrario de lo que señala la empresa, no es esencial el carácter voluntario o involuntario de la actividad, ya que el trabajo que se desempeña por cuenta ajena es siempre de carácter voluntario. Aun así, existen determinadas prestaciones que, independientemente del contrato, el trabajador es libre de decidir si realiza o no, como sucede con las horas extraordinarias.

Por tanto, la asistencia a competiciones deportivas fuera de la jornada laboral constituyen actividades programadas por el empresario y vinculadas estrechamente con la prestación de servicios del trabajador, “y en cuyo desarrollo, sin perjuicio de su carácter voluntario, éste debe atenerse a las pautas del empleador, encontrándose en consecuencia bajo el ámbito organicista, rector y disciplinario de éste”.

Además, el tribunal recuerda que las partes, a la hora de negociar el convenio de aplicación, estipularon la compensación del tiempo dedicado a las mismas por un descanso equivalente, como si se tratara de horas extraordinarias. Aunque en este caso las partes ya habían acordado este aspecto, la sentencia recuerda que no es necesario haber recogido este derecho.

Pero, ¿dónde está el límite? Una partida de mus, tras una comida con un cliente, ¿también es tiempo de trabajo? Para algunos expertos la respuesta es positiva: Cualquier actividad planificada por la compañía que tenga un objetivo comercial es tiempo de trabajo. Sin embargo, hay que analizar caso por caso. Por ejemplo, en el supuesto enjuiciado, esta posibilidad estaba prevista en el convenio colectivo, circunstancia que refuerza aún más este derecho.