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Una empresa es propietaria de un comercio en una población turística, de modo que sólo abre durante Semana Santa y de mayo a octubre |  Esta situación es muy habitual en nuestro país, en el que existen muchas actividades relacionadas con el turismo (comercio, hostelería) que sólo se desarrollan durante unos meses al año.

Para cubrir sus necesidades de personal, la empresa formaliza cada año contratos temporales por circunstancias de la producción, dándolos por finalizados cuando acaba la temporada (en algunos casos contrata a los mismos trabajadores varias temporadas seguidas, pero otras veces no).   Pues bien, sepa que no está actuando correctamente. Dado que la actividad de la empresa se produce en intervalos temporales separados pero reiterados de forma permanente, debería formalizar contratos fijos discontinuos.

¿Por qué no un contrato eventual? No es imprevisto. Si usted sabe que cada año va a tener esa punta de trabajo, no se produce la situación “imprevista” que justifica la contratación temporal.   Recuerde que lo que determina la legalidad de un contrato temporal es el carácter imprevisible y no repetido en el tiempo de la situación (como, por ejemplo, la entrada de un pedido nuevo e imprevisto, o el incremento inesperado de la producción). Sin embargo, en este caso la empresa sabe que va a abrir su negocio cada año alrededor de las mismas fechas.

En definitiva, la repetición cíclica de una actividad totalmente previsible por parte de la empresa debe ser cubierta a través de contratos fijos, que en este caso serán discontinuos. Recuerde algunas de las características de este tipo de contratos:

  • Durante los períodos de inactividad estos contratos de trabajo no se extinguen, pero su ejecución queda interrumpida (el trabajador no tiene la obligación de trabajar y usted no tiene obligación de pago ni de cotización), por lo que los trabajadores causaran baja en la Seguridad Social.
  • Cuando se vaya a reanudar el trabajo, la empresa deberá “llamar” al trabajador para que se reincorpore a la actividad, causando alta en la Seguridad Social de nuevo. Si el empleado no acude, pero tiene causa justificada (por ejemplo, ha tenido un accidente), tiene derecho a que se le llame cuando dicha causa desaparezca, o en la siguiente temporada. Si no acude y no alega justa causa (por ejemplo, trabajar en otra empresa no sería justa causa), se considera que ha dimitido, por lo que la relación laboral habrá finalizado.

Si no se produce el llamamiento o la empresa no acepta la reincorporación del trabajador que se presenta a trabajar al inicio de la temporada, se considerará que hay un despido improcedente.

Si la actividad de su empresa se repite durante determinados períodos al año, de forma previsible y permanente, la contratación del personal deberá hacerse a través de contratos fijos discontinuos.