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Cada vez es más frecuente encontrase con que los trabajadores tengan dietas y gastos en su trabajo: las visitas a clientes o, porque la compañía tiene sucursales en otras ciudades o incluso en otros países, son los motivos más habituales para este tipo de ingresos.

Desde el Registro de Economistas Asesores Fiscales señalan que en principio se consideran rendimientos del trabajo, excepto los satisfechos por la empresa al trabajador por locomoción y los normales de manutención y estancia en establecimientos de hostelería, si están dentro de los límites que establece el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las personas físicas.

Los gastos de estancia y de locomoción deben estar justificados. Si el transporte se realiza en vehículo particular, la cuantía exenta es el resultado de multiplicar 0,19€ por los kilómetros recorridos. Los gastos de manutención no es preciso justificarlos, basta con probar la realidad del desplazamiento fuera del municipio donde se sitúa el centro de trabajo, y se exoneran determinadas cuantías, independientemente del gasto que realmente se haya producido.

Pero también hay que tener en cuenta que cuando a un trabajador se le destina a un municipio por un periodo de tiempo que, en principio, va a exceder de 9 meses, no se le puede aplicar este régimen de exoneración de dietas, sin que el cómputo de los 9 meses se interrumpa el 31 de diciembre. Por otra parte, ese periodo de tiempo sólo se considera respecto del mismo municipio y nunca se entenderá que se excede dicho plazo si no se pernocta en el municipio al que se va a trabajar.